Posteado por: parroquiasanesteban | 30 Julio, 2009

REFLEXIÓN DE LA SEMANA XVIII DEL T. ORD. B

resucitadojpierceyLOS CAMINOS A CRISTO

Fuente: Catholic.net Autor: Oscar Schmidt

Todos tenemos dentro una fuerza que nos lleva a Dios. Pero esa fuerza, misteriosa y poderosa, toca nuestras almas en los lugares donde más provecho se puede obtener para beneficio de nuestra propia salvación, creando el camino que nos abre a la gracia y a la luz. ¿Existe entonces un sólo camino para llegar a Jesús?. Si, y no. Si, porque el camino del amor es el único sendero que nos lleva al Reino. Angosto y empinado, ondulante y lleno de dificultades, pero luminoso y claro para quienes buscan hacer la Voluntad del Creador. Y también no, porque cada uno de nosotros tiene una esencia que le indica distintos modos de manifestar su espiritualidad.

De este modo vemos claramente que existen distintos tipos de espiritualidad, distintos modos de manifestar nuestro deseo de hacer la Voluntad de Dios. ¿Dónde podemos ver claramente manifestadas estas distintas espiritualidades, en su plena diversidad?. ¡En la vida de los santos!.

La espiritualidad de los que se aproximaron a la perfección que Dios nos pide, nuestros amados santos, se muestra variada e iridiscente. Como una joya que brilla en sus diversas tonalidades, pero siempre hermoso a los ojos de Dios. Rubíes, diamantes, amatistas, esmeraldas, zafiros. Todas estas distintas formas de manifestar la gloria de Dios nos muestran los caminos que se nos ofrecen como ejemplo a imitar. ¿Quién puede decir que el Padre Pío (¡San Pío!), o que Santa Rita, o Santa Teresita, o San Francisco, o el Santo Cura de Ars, o San Pablo son idénticos?. No lo son, y sin embargo todos ellos son hermosos y fascinantes a los ojos de los que los admiran en su santidad. Algunos impetuosos y llenos de fuerza evangelizadora, otros humildes y pequeños en su entrega a Dios, unos buenos y caritativos hasta el infinito, otros abnegados y entregados en su sufrimiento a los dolores que Dios les dio como misión de vida. Todos tienen puntos de comparación con algún aspecto de la vida de Cristo, pero ninguno es tan perfecto como el propio Hijo de Dios lo fue en Su vida de Hombre-Dios.

De este modo, podemos ver que las distintas espiritualidades que los santos nos han enseñado y nos enseñan (porque santos han habido siempre y los hay en nuestro tiempo), son espejos en los que cada uno de nosotros se puede buscar. Es muy importante encontrar cual es la espiritualidad que mejor se adapta a los dones que Dios nos ha dado, a la esencia de nuestra alma. Y si podemos amar al santo que representa esa espiritualidad, tendremos un punto de apoyo y un mapa que facilitará nuestro crecimiento en la fe y el amor. Ese santo representará la meta que debemos buscar, como camino de llegada a Cristo. Pero también es importante comprender y respetar la existencia de otras espiritualidades, otras formas de santidad que conviven en armonía en la gracia de Dios.

El Señor se adapta a nosotros, porque Su Amor es infinito. El es el amor, y en su inmensa caridad se amolda a nuestras necesidades y debilidades. Porque nuestras fortalezas (nuestras virtudes naturales) también acarrean nuestras debilidades. Si tuviéramos un balance perfecto entre todas las virtudes Divinas, seríamos como Cristo. Pero sólo El puede lograrlo.

Elige un santo que te represente, con el que te sientas especialmente identificado, y ámalo. Conócelo, aprende sobre su vida, pídele su intercesión ante Dios, no te apartes de el. Dios lo ha enviado para ayudarte y socorrerte cuando la tempestad del mundo te sacuda como una hoja en el viento. El es tu ancla, tu brújula y tu vela. Deja que su viento te lleve a tierras de paz espiritual y amor fraterno. Si lo haces bien, te encontrarás en el Reino con todas las demás espiritualidades, con todos los santos que han llegado a merecer contemplar la Luz del Rostro de Dios.

Posteado por: parroquiasanesteban | 30 Julio, 2009

ORACIÓN DE LA SEMANA XVIII DEL T. ORD. B

pic9001TE BUSCO, SEÑOR

Por Javier Leoz

Aunque lo haga de una forma equivocada, e incluso, a veces porque me das lo que me conviene. Pero créeme, Señor, que te busco porque te quiero. Aunque a veces la cruz me pese demasiado Aunque, en otros momentos, no entienda en algo o en mucho tus misterios. Aunque, la vida terrena, me guste más que aquella que en el cielo me espera

TE BUSCO, SEÑOR

No por lo que me das, aunque me lo ofrezcas. No porque me acompañas, que te lo agradezco. No porque me iluminas, aunque a veces prefiera vivir en la oscuridad. Sólo sé, Señor, que te busco. En cada día y en cada acontecimiento. En la escasez y en la abundancia. En el llanto y en la sonrisa. Cuando las cosas vienen de frente y, cuando el suelo por debajo de mis pies, se abre en un peligroso boquete

TE BUSCO, SEÑOR

Aunque mi fe no sea sólida y, a veces, exija pruebas de tu presencia. Aunque dude, y a continuación, te de la espalda y no pueda defenderte. Aunque no trabaje demasiado por tu causa y por tu Evangelio. Sólo sé, Señor, que no dejo de buscarte. Que no dejo de quererte. Que no dejo de de pensar que, sin Ti, mi vida sea muy diferente. Gracias, Señor

Posteado por: parroquiasanesteban | 30 Julio, 2009

HOJA PARROQUIAL DE DOMINGO XVIII DEL T. ORD. B

HOJA D. XVIII. T. ORD. B

HOJA D. XVIII. T. ORD. B. tras

Posteado por: parroquiasanesteban | 25 Julio, 2009

HOMILÍA DEL DOMINGO XVII. DEL T. ORD. B

jesus_pan_de_vidaHOMILÍA DEL DOMINGO XVII DEL TIEMPO ORDINARIO.

Solemnidad de Santiago Apóstol

El pan del cielo y el pan físico

Muchos somos los que nos acercamos a la oración para suplicarle al Señor que nos ayude y nos arregle nuestros asuntos materiales.

Jesús nunca habló de peticiones especializadas, sino de la fe necesaria para pedirlas. Asimismo, otros soberbios no piden porque no confían en que Dios podrá satisfacerlos y ese es muy mal camino. Nuestra oración a Dios debe ser completamente sincera. Ello nos llevará a pedir lo que consideramos justo y necesario.

Centramos hoy nuestra mirada en el pan físico que sacia el hambre de nuestros cuerpos pero sobre todo en el verdadero pan del cielo que Jesús nos quiere ofrecer.

En la primera lectura vemos cómo el profeta Eliseo reparte el pan de las primicias que le habían entregado entre las personas que tenía a su alrededor. Él sabía que no era pan suficiente para saciar el hambre de todos, pero confiaba en la misericordia y el poder del Señor, que así se lo había prometido. El profeta Eliseo hizo lo que tenía que hacer, compartir su pan con los hambrientos, y Dios hizo lo demás.

También en el evangelio nos cuenta San Juan que Jesús hizo lo mismo con los cinco panes y los dos peces que tenía el muchacho que se había atrevido a seguirle hasta la montaña. Como vemos, en los dos casos se trata de una acción de Dios que multiplica milagrosamente el pan que unas personas habían puesto, previa y generosamente, a disposición de los demás.

Primero fue la generosidad humana, después fue la bendición multiplicadora de Dios. En estos dos casos se ve muy claro que sin la generosidad humana no se hubiera podido realizar la acción divina y muchas personas hubieran quedado hambrientas y desoladas.

Yo creo que esto debería hacernos meditar a todos profundamente. En el mundo hay muchas personas que se mueren de hambre y de sed. No podemos acusar a Dios de la injusticia de este mundo nuestro, en el que hay tantas personas que se mueren de hambre. Los que saben de estas cosas nos dicen que los frutos de la tierra y del trabajo del hombre son suficientes para saciar el hambre de todas las personas que vivimos en este planeta. Lo que pasa es que los que tienen, o tenemos, no queremos compartir lo que tenemos con los que no tienen. El problema del mundo no está en lo poco, o mucho, o nada, que tenemos, sino en la injusticia con la que hemos establecido el reparto de lo que la tierra nos da. Dios no puede multiplicar lo que nosotros no compartimos.

No imitamos ni al profeta Eliseo, ni al muchacho del evangelio. Y después nos quejamos de Dios.

También debemos hablar de la necesidad de compartir el pan de la vida. Durante los dos próximos domingos San Juan nos va a hablar del pan de vida. El pan de vida es Cristo, un pan que nos lleva hasta la vida eterna. Lo que yo quiero decir hoy es que los cristianos tenemos la obligación de compartir también el pan de vida. Esta es la misión que Dios nos ha encomendado a todos nosotros, pues a todos nosotros nos ha mandado Dios a este mundo para predicar el evangelio de Jesús de Nazaret. Un cristiano que no se preocupe de predicar el evangelio, es decir, de predicar su fe en Cristo, no vive como cristiano.

No necesitamos ir a países lejanos para hacer esto; el evangelio se predica sobre todo con la vida y es allí donde habitualmente vivimos donde primero tenemos la obligación de dar testimonio de nuestra fe.

El secreto de la generosidad no está en la abundancia sino en la bondad del corazón. Constantemente nos encontramos con personas acaudaladas que son inmensamente tacañas y, por el contrario, con gente con escasos recursos económicos que son tremendamente espléndidos.

Y es que, la buena voluntad, es lo que nos hace grandes, solidarios, cercanos y sensibles a las carencias de los demás. Cuando existe la buena voluntad, está asegurado el primer paso para alcanzar un corazón grande. Es el todo, aún teniendo poco.

Para muestra un botón; un Jesús consciente de la necesidad de aquellos que le escuchaban. Eran personas con hambre de Dios pero, como humanos, con ganas de pan recién amasado. Las dos carencias, supo y quiso satisfacer con mano providente. Jesús les dio el pan del cielo y les multiplicó a manos llenas el pan que requerían para seguir viviendo.

Que aprendamos esta gran lección: la felicidad no reside tanto en el tener cuanto en el compartir. Cuando se ofrece, el corazón vibra, se oxigena, se rejuvenece. ¿Sirve, al final de la vida, un gran patrimonio que no ha estado inclinado o abierto al servicio de alguien o de una buena causa cristiana?

Todos, cada día, debiéramos de mirar nuestras manos. No para que nos lean el futuro, cuanto para percatarnos si –en esas horas- hemos realizado una buena obra; si hemos ofrecido cariño; si hemos desplegado las alas de nuestra caridad; si hemos construido o por el contrario derrumbado; si nos hemos centuplicado o restado en bien de la justicia o de la fraternidad.

Si, amigos. Cada día que pasa, cada día que vivimos es una oportunidad que Dios nos da para multiplicarnos, desgastarnos y brindarnos generosamente por los demás.

Al fin y al cabo, en el atardecer de la vida, nos examinarán del amor. Dejarán de tener efecto nuestras cuentas corrientes. Nuestras inversiones. Nuestros apellidos y nobleza. Nuestra apariencia y riqueza….y comenzará a valer, su peso en oro, las manos que supieron estar siempre abiertas.

Que así sea…

Posteado por: parroquiasanesteban | 24 Julio, 2009

ORACIÓN DE LA SEMANA XVII DEL T. ORD. B

AQUÍ ME TIENES, SEÑOR imagens-de-cristo_1139862483_cristo058

 Por Javier Leoz.

           Soy poco, muy poco o casi nada, pero con tus manos multiplicarás lo que en el mundo sea más necesario por tu Reino. Conoces mi debilidad, mis pecados, mis carencias y errores, más sé que con tu mirada, y por mí fe, multiplicarás lo bueno que en mí pusiste y harás que, aquellos que me rodean, puedan servirse de la bondad que desparramas.

AQUÍ ME TIENES, SEÑOR

Quiero ser uno de esos cinco panes, para que, el hambriento que sale al camino no marche a su casa sin haber comido del pan de mi fraternidad del auxilio de mi solidaridad del agua de mi caridad

AQUÍ ME TIENES, SEÑOR

Tal vez, sea insuficiente; mis capacidades, mi pensamiento, mi alabanza, mi oración, mi entrega, mi testimonio. Tal vez sea poco lo que la cesta de mi corazón albergue. Pero, aquí me tienes, Señor. Mucho me diste y, por ello, te doy las gracias, te bendigo y te alabo. Mucho me diste y, por ello, te pido que nunca deje de ser sensible a las necesidades de mis hermanos. Amén

Posteado por: parroquiasanesteban | 23 Julio, 2009

REFLEXIÓN DE LA SEMANA XVII DEL T. ORD. B

cristo%20mosaicoAHORA CRISTO ES MÁS MÍO

Fuente: Catholic.net  Autor: P. Fernando Pascual LC

El corazón nos reprocha el egoísmo, la avaricia, la pereza, los grandes y pequeños pecados de cada día.

Sentimos pena por tanta miseria, sentimos dolor por haber negado a Dios, sentimos amargura por haber abandonado al hermano.

Pero sabemos que Dios es mucho más grande que nuestros corazones. No quiere acusarnos, porque no vino para juzgar, sino para salvar (cf. Jn 12,47).

Desea, casi suplica, que escuche sus palabras, que guarde sus mandamientos, que confíe en su Amor, que acoja su misericordia en mi vida y en la vida de cada ser humano. Me pide que invoque, humildemente, perdón.

No es Dios quien acusa, pues vino para buscar a quienes vivíamos lejos por culpa del pecado. “¿Quién condenará? ¿Acaso Cristo Jesús, el que murió; más aún, el que resucitó, el que está a la diestra de Dios, y que intercede por nosotros?” (Rm 8,34).

Necesito recordarlo, para aprender a vivir en el mundo de la bondad divina. “Clemente y compasivo es Yahveh, tardo a la cólera y lleno de amor; no se querella eternamente, ni para siempre guarda su rencor; no nos trata según nuestros pecados ni nos paga conforme a nuestras culpas” (Sal 103,8-10). Si alguna vez vuelvo a ser herido por el pecado, si alguna vez el mal muerde mi corazón, es el momento para mirar a Jesús y decirle, desde lo más profundo de mi alma:

“Ahora eres más mío. Porque no viniste a buscar a los justos, sino a los pecadores. Ahora es cuando más necesito el bálsamo de tu misericordia y la dulzura de tu Amor. Ahora es cuando puedo dejarte tomarme entre tus brazos y llevarme al redil, a la fiesta que inicia cada vez que regresa a casa un hijo pobre, débil, herido, muy necesitado de la medicina de tu perdón”.

Posteado por: parroquiasanesteban | 22 Julio, 2009

CAMPAMENTO SCOUT EN SIERRA DE SEGURA

CAMPAMENTO SCOUT EN LA SIERRA DE SILES

        Más de setenta niños y jóvenes de las comunidades de San Juan de la Cruz de Jaén junto a los de San Esteban de Santisteban del Puerto, están actualmente disfrutando de su merecido campamento de verano que culmina a modo de colofón el ciclo de actividades realizadas en los grupos scout durante todo este presente curso.

        Como es lógico están acompañados de un numeroso grupo de monitores scout además de algunos padres y madres que generosamente se encargan de las comidas y la intendencia.

        Este año nos hemos decidido por el camping Fuente de la Canalica a unos 6 km de Siles en el corazón de la Sierra de Segura,  un entorno maravilloso para disfrutar al máximo del descanso y del encuentro con los hermanos y con Dios a través de la naturaleza.

        Os mostramos algunas imágenes, sobre todo de la Celebración de la Eucaristía dominical presidida por D. Santiago, el párroco de Santisteban y consiliario del grupo scout y concelebrada por D. Francisco de la Torre, párroco de San Juan de la Cruz.

        A esta Eucaristía se unieron algunos scout que acampaban por la zona y provenientes de Torredelcampo, además de otros hermanos y hermanas que descansaban en ese camping.

        Esperamos disfrutar de diez días de gozo y diversión desde los valores del Scoultismo.

Os mostramos algunas imágenes

CAMPAMENTO SCOUT 2009 (5)CAMPAMENTO SCOUT 2009 (3)

CAMPAMENTO SCOUT 2009 (4)CAMPAMENTO SCOUT 2009 (7)

 

 

 

 

 

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CAMPAMENTO SCOUT 2009 (82)CAMPAMENTO SCOUT 2009 (100)

Posteado por: parroquiasanesteban | 22 Julio, 2009

HOJA PARROQUIAL DEL DOMINGO XVII. T. ORD. B

HOJA D. XVII. T. ORD. B

HOJA D. XVII. T. ORD. B tras

Posteado por: parroquiasanesteban | 18 Julio, 2009

HOMILÍA DEL DOMINGO XVI DEL T. ORD. B

porta16ord09HOMILÍA DEL DOMINGO XVI DEL T. ORDINARIO. B

TERCER DÍA DE TRIDUO EN HONOR DEL ANIVERSARIO DE LA CORONACIÓN CANÓNICA Y PONTIFICIA DE NTRA. SRA. DEL COLLADO.

Venid todos a un sitio tranquilo a descansar…

         Somos muchos los que deseamos profundamente encontrarnos con Dios y escuchar su voz. A la vez que en demasiadas ocasiones, no luchamos contra tantos ruidos que ensordecen nuestros oídos y dificultan la sintonía con las ondas y cauces por donde Dios se expresa.

            Incluso cuando llegamos al hogar tras el duro trabajo, nos dirigimos ansiosamente a encender la televisión, la radio o el ordenador…

            Se pierden así las diversas y numerosas ocasiones para escuchar y dialogar con los hermanos, con nosotros mismos pero sobre todo con ese Dios que nos atrae hacia sí y nos quiere llevar a ese remanso de paz, a esas verdes praderas con aguas tranquilas donde reposar. Al igual que nos dice el salmo, el Señor es el mejor Pastor que repara nuestras fuerzas y nos reanima las fuerzas.

            Todos los hombres y mujeres ansiamos la felicidad. Gastamos la vida en una continua búsqueda que quizá nunca acabe pues por desgracia ponemos nuestros hitos demasiado inalcanzables y equivocamos el lugar o las cosas que de verdad nos llenan y sosiegan nuestras ansias de ser felices.

            Cristo Jesús nos indica un camino novedoso a la vez que real para llegar a ese culmen que buscamos sin descanso. Si echamos un vistazo a nuestro mundo descubrimos a multitud de personas en una continua búsqueda desesperanzada que jamás dará respuesta a las necesidades reales del hombre.

            Nos pasamos la semana trabajando duramente con nuestro pensamiento puesto en el fin de semana para descansar y ser feliz. Nos pasamos el año esperando al verano para descansar y ser feliz. Dejamos transcurrir nuestra vida gastándola esperando a jubilarnos para ser feliz y descansar y al final de nuestra vida resulta que nos hemos pasado toda ella buscando algo tan fácilmente alcanzable como que está en nuestro interior reclamando un sitio donde habitar y desde allí ofrecernos el descanso y la felicidad.

            Buscamos y buscamos mientras rechazamos al único que nos puede colmar de la auténtica felicidad… buscamos y buscamos sin darnos cuenta de que el sujeto de búsqueda está en nuestro interior, solo tenemos que dejarnos amar por Él y guiarnos por esa voz que quiere apacentar nuestras vidas

            Claros ejemplos tenemos en Cristo Jesús, que vivió su vida profundamente anclada en la voz del Padre. En los santos que se afanaron por dejarse guiar por Dios pero sobretodo en la Bienaventurada e inmensamente feliz Virgen María, que a pesar de las muchas dificultades permaneció fiel, pues se sabía poseedora de la auténtica sabiduría.

Su presupuesto era de dos reales. No tenía dinero, coche, lavadora, televisor ni ordenador, ni títulos académicos. No era directora del jardín de niños de Nazareth. Tampoco presumía de nombramientos, como Miss Nazareth. Era María a secas. No Dña. María. No salió en la televisión ni en los periódicos.

Pero poseía una sólida base de fe, esperanza y caridad y de todas las virtudes. Tenía gracia y santidad…Tenía a Dios, y, a quien tiene a Dios, nada la falta.

Tú puedes ser, deberías ser, una mujer inmensamente feliz, un hombre inmensamente feliz aunque no tengamos muchas cosas materiales. Aunque no seamos famosos, ricos, artistas. Aunque no triunfemos y no  nos sintamos debidamente valorados por los hombres. Aunque siempre haya gentes mucho más ilustres que se afanen en hacernos sombra. Aunque no recibamos la medalla de oro de ninguna cofradía o grupo entidad importante…

Lo importante y realmente necesario es tener a Dios y disfrutar de sus virtudes teologales de la fe, la esperanza y la caridad que en definitiva nos conducen a la autentica felicidad o bienaventuranza, que no es otra cosa que la santidad. Recordemos las bienaventuranzas  caminos de felicidad:

“felices o bienaventurados los pobres… los perseguidos… los rechazados”… porque ellos verán a Dios.

No debemos pretender, aspirar, ansiar demasiadas cosas materiales… La grandeza de un alma está en su interior, va por dentro. Lo de fuera es ruido, música, bombo y platillo, viento, humo, oropel, incienso, hojarasca, apariencia, nada. Por dentro va la santidad, la fe, el amor.

La Virgen no se quejaba: de ir a Egipto, de que Dios le pidiera tanto. La sonrisa de la Virgen era lo mejor de su rostro. ¿Cómo reaccionaría ante las adversidades, dificultades, cólera de los vecinos?

No te quejes: del tiempo, de la comida, del trabajo, de tus compañeros, de tus limitaciones, de tu falta de lujo. Trata de sonreír como Ella.

María veía la Providencia en todo: en los lirios del campo, en los amaneceres… en la tormenta. Cuando no había dinero. Cuando tenía que ausentarse. Cuando alguna vecina se ponía necia y molestaba.

Lo más admirable de María era el amor. Lo más grande de los hombres y mujeres de nuestro tiempo debe ser el amor. El amor es un talismán, una varita mágica que transforma todo en maravilla. Dios nos ha dado este don en abundancia. Si lo empleáramos bien, todo sería diferente.

Pues esa es la clave del mensaje que me gustaría transmitiros hoy a los que os unís en matrimonio. Nos os canséis en buscar y buscar en los lugares equivocados. Partir desde este amor que hoy os profesáis para ir creciendo cada día en esa felicidad que nace del Buen hijo que permanece unido a la mano del Padre, del buen cordero que se deja guiar por la Voz de único y auténtico Pastor.

Ojalá que todos descubramos desde el silencio, la voz del Padre que nos conduce a espacios de paz y amor a raudales. Que María Santísima del Collado, en su tercer aniversario de la Coronación Canónica y Pontificia, nos indique el camino e ilumine cada paso que nos acerque a la felicidad y a la santidad tan deseadas.

Que así sea…

Posteado por: parroquiasanesteban | 17 Julio, 2009

MEDITACIÓN DE LA SEMANA XVI DEL T. ORD. B

GRACIAimagesDEL PECADO A LA GRACIA

Fuente: Catholic.net Autor: P. Fernando Pascual LC

Si con el pecado entra el mal en el mundo y avanza la muerte, con la conversión triunfa la gracia, se regenera el mundo, la vida resplandece.

Vivimos como si lo importante fuese la situación de la bolsa, el precio de las hipotecas, la calidad de las naranjas importadas o la cantidad de gasolina “limpia” que circula por nuestras carreteras.

Por eso olvidamos que estamos en medio de una lucha tremenda, dura, entre el pecado y la gracia. Dejamos de lado lo decisivo, lo que vale más allá de las medidas humanas, lo que conduce a la felicidad temporal y al cielo eterno: la vida de gracia.

Porque la vida de gracia, por la que nos unimos a Cristo y a la Iglesia, se pierde cuando cedemos al pecado, cuando dejamos crecer nuestro egoísmo, cuando seguimos la mentalidad del mundo, cuando acogemos las tentaciones del maligno.

Pero esa vida de gracia puede recuperarse. Desde un arrepentimiento profundo, desde una confesión sincera, desde la vida de penitencia y de oración, desde la confianza en la bondad divina, el pecado queda borrado por la misericordia divina. Es entonces cuando avanza la dicha profunda de quien vuelve a vivir en unión íntima con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

Romper con el pecado debe ser, para cada corazón cristiano, la principal urgencia, la empresa más importante, el compromiso más profundo. Porque no podemos sentirnos tranquilos con un cristianismo de “carnet” sin una vida auténticamente evangélica; porque Dios desea que volvamos a sus brazos cada vez que el mal haya dejado una herida en nuestro corazón incierto.

Dios nos ayuda. Eso es la gracia: “el favor, el auxilio gratuito que Dios nos da para responder a su llamada: llegar a ser hijos de Dios (cf. Jn 1,12-18), hijos adoptivos (cf. Rm 8,14-17), partícipes de la naturaleza divina (cf. 2 P 1,3-4), de la vida eterna (cf. Jn 17,3)” (Catecismo de la Iglesia Católica n. 1997).

Más aún: la gracia “es una participación en la vida de Dios. Nos introduce en la intimidad de la vida trinitaria” (Catecismo n. 1997).

Este momento que tengo entre mis manos es una nueva invitación de Dios. Me espera, me anima, me impulsa, me llama.

Con su fuerza, con su bondad, con su mirada, podré dar el paso que me aparte de ese pecado que tantas veces me ha engañado. Entraré entonces en un horizonte de gracia, de amor, de alegría infinita: el del abrazo profundo del Padre que acoge a uno de sus hijos más enfermos.

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